Era el 12 de agosto de 1981. Los computadores, hasta entonces, eran voluminosos armatostes que ocupaban habitaciones enteras. La idea de un computador ‘personal’ había sido descartada por expertos que la calificaban de absurda.
Entonces IBM lanzó su modelo 5150, que puso de cabeza al mercado de la informática al convertirse en el primer computador personal y acuñar el término PC. Del tamaño de una máquina de escribir, tenía verdaderas innovaciones como un disco duro y un teclado. No tenía, en su versión más elemental, un monitor, sino que hacía uso de su capacidad para conectarse a un televisor. Otra versión más completa tenía monitor, impresora y unidad de disquete. Ambas operaban con el sistema operativo DOS.
No era, sin embargo, una tecnología barata. Su precio rondaba los 4.000 dólares, lo que efectivamente lo convertía en un artículo de lujo, aunque muy por debajo del precio de las grandes computadoras de la época, que se cifraba en millones.
33 años después
Como si de acentuar el avance logrado desde el hito que representó el modelo 5150 se tratara, IBM dio a conocer esta semana que desarrolló un microchip que se asemeja en gran medida al funcionamiento del cerebro humano.
En un artículo publicado en la versión digital de la revista Science, la firma recuerda que los chips tradicionales son capaces de procesar a velocidades vertiginosas una sola operación a un mismo tiempo, ante el resultado de la cual reaccionan y pueden emprender una nueva operación. Esta lógica "lineal", sin embargo, no es la misma con la que opera el cerebro, en el que numerosas operaciones tienen lugar a la vez, algo que IBM ha logrado imitar en su nuevo microchip y que, según la compañía, podría revolucionar el mundo de la informática, ya que mejora en gran medida aspectos como el reconocimiento de imágenes en movimiento.
Cada uno de los nuevos chips de IBM integra 5.000 millones de transistores, que simulan más de un millón de "neuronas" y 256 millones de "sinapsis" (conexiones entre células nerviosas), lo que les sitúa en terrenos propios de los supercomputadores y les permite reproducir a pequeña escala el funcionamiento de un cerebro. Según el fabricante, “se trata de una máquina del tamaña de una estampilla, que pesa lo que una pluma y que consume lo mismo que un audífono”.
Tomado de: eltiempo.com

No hay comentarios :